Aday mara, la supernova espiga que revoluciona el baloncesto
La Final Four de la NCAA a sido el Big Bang de Aday Mara. El pívot de 2,21 metros ha explodido en escena con un rendimiento impresionante, llevando el Michigan a la victoria y convirtiéndose en el centro de atención del baloncesto mundial. Pero su crecimiento no es una sorpresa para quienes trabajaron con él en Zaragoza.
Un talento latente esperando ser desvelado
«Siempre ha sido especial», afirma Nacho Juan, ahora ayudante de Diego Ocampo en el BAXI Manresa y quien más tiempo pasó con Mara en entrenamientos individuales y de tecnificación. «Lo único que necesitaba era un contexto apropiado para donde se confíe en él y donde se le haga partícipe para realmente brillar acorde a no sólo su talento, sino al potencial que tiene. Lo que hemos visto es solo una muestra de todo lo que puede hacer en una cancha».
Sergio Lamúa, ahora dirigiendo al Club Baloncesto Benicarló de Segunda FEB, trabajó con Mara tanto en el Huesca como en su época de ayudante en Zaragoza. Recuerda perfectamente lo que se le pasó por la cabeza la primera vez que vio a aquel chico tan espigado: «Pensé que, si no lo jodíamos los que le rodeábamos, era jugador con futuro en la NBA».

Un talento multidimensional
«Trabajar con él era un reto porque no se sabía quién era el profesor y quién era el alumno», afirma Juan, que recuerda que «había veces que la iniciativa la llevaba el entrenamiento. Venía con ideas y decía: